Cuando nos reunimos con amigos, familiares, muchas veces las conversaciones giran en torno a la cantidad de cosas que tenemos que hacer y a todo lo que nos queda pendiente.
Las tareas de la casa, el trabajo, la compra, los niños, el colegio, las actividades de los hijos, la familia y un sinfín de tareas extra que nos surgen cada semana, desde llevar el niño al médico, el coche que se estropea, el regalo de cumpleaños que tenemos que ir a comprar y un largo etc.
La mayoría de días nos vamos a la cama con la sensación de tener muchos frentes abiertos, tantos que pensamos que necesitaríamos días con el doble de horas.
Todo esto nos hace sentir agotados, cansados de siempre lo mismo y sintiendo que estamos metidos en una rueda de la que no se puede salir.
Tenemos bastante claro cuáles son nuestras responsabilidades, que horas hemos de dedicarle al trabajo, los cuidados que necesitan nuestros hijos, como ayudar a un amigo o a nuestra pareja en un momento dado etc.
Desarrollamos durante el día muchas habilidades para hacer todas estás cosas, en cambio nos cuesta usar todas esos recursos para cuidar de nosotros mismos, ¿nos paramos a pensar qué lugar ocupan en nuestra vida otras necesidades? Descansar, disfrutar, reír, charlar, hacer algo que nos guste, nuestros hobbies…
Si bien es verdad que encontrar un equilibrio para armonizar nuestras vidas no es tarea fácil, también es cierto que no dedicarle tiempo a reflexionar sobre esto nos puede hacer caer en la queja continua sin que ello nos ayude a sentirnos mejor. El estrés y la ansiedad serán entonces nuestros acompañantes.
Necesitamos escucharnos un poco más para saber cómo pensamos, para entender nuestras creencias y como actuamos. Reflexionar sobre ello nos puede ayudar a cuestionarnos como estamos viviendo. Este será el primer paso si queremos cambiar algunas cosas.
Tratar de encontrarle hueco a cuidarnos no se puede quedar para el final de la lista o solo para los momentos en que consideramos que ya hemos acabado con todas nuestras obligaciones.
Cuidarnos ha de tener un lugar importante en nuestro día a día, cada uno ha de descubrir cómo hacerlo: escuchar música, hacer deporte, cocinar, ver una película, leer, charlar con un amigo, estar con la pareja, pasear….¿Has pensado que te gusta hacer para cuidarte?
Si no le damos valor al autocuidado es difícil entonces que le dediquemos tiempo y energía, pero cómo todo, esto también requiere tiempo y práctica.
Berta Ponce
