La educación sexual en la infancia

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educacion-sexualHoy os presentamos un libro sobre la educación sexual en la infancia de Manuela Mateo-Morales y Betina Represas, ambas psicólogas. Los estantes de las librerías están repletos de manuales de educación sexual para adolescentes, todos ellos muy interesantes y necesarios al llegar a esa etapa.
Pero ¿cómo llegar a esa etapa? Creemos que es difícil hablar con un adolescente
si no se ha preparado el camino durante toda la infancia, resulta casi imposible que un adolescente confíe en sus padres y dialogue abiertamente con ellos si antes no se ha cultivado la comunicación en la familia. La comunicación con un niño es diferente a la comunicación con un adulto, exige un gran compromiso afectivo, conexión física y emocional con el niño, mucha paciencia y grandes dosis de humor. De todo ello se habla en este libro, dando mucha importancia a la etapa evolutiva por la que atraviesa el niño, indicando qué comunicar con respecto a la sexualidad y cómo hacerlo de la mejor manera posible en cada momento.
Creemos que la educación sexual no debería ser una charla trascendente con el niño en un momento determinado sino una actitud constante de apertura y diálogo. Uno de los objetivos de este libro es que padres (o familiares, o cuidadores, o docentes) sean conscientes de la importancia de crear un ambiente acogedor y de
confianza en el cual el niño sienta que puede preguntar con tranquilidad, aclarar dudas y aprender cada día. Pero esto no requiere que los padres sean unos expertos en sexualidad, alcanza con la voluntad de informarse y de fomentar también en sus hijos la búsqueda de información.

El primer capítulo es una reflexión acerca de la importancia de la educación sexual en la infancia. Planteamos cuál es el momento idóneo para hablar de estos temas con los niños y la actitud que consideramos más adecuada en los padres y cuidadores, a quienes consideramos los principales responsables de la educación
de los niños, todo esto sin dejar de lado los sentimientos que a veces genera en los propios padres ser conscientes de la sexualidad de sus hijos.

En el segundo capítulo quisimos entrar en explicaciones teóricas para entender algunos aspectos más complejos de la sexualidad, por ejemplo conceptos básicos como sexo y género que en el habla cotidiana a veces resultan un tanto confusos, explicaciones sobre la orientación sexual, sobre la influencia que tienen en
los niños los distintos tipos de familia y algunos aspectos sobre los estereotipos sexuales de la sociedad actual. Pero especialmente quisimos plantear la existencia de la sexualidad infantil.

Aunque suene raro o impactante relacionar la palabra sexualidad con la infancia, lo cierto es que la sexualidad existe desde el principio de la vida y se manifiesta de distintas maneras a lo largo de la misma. Los niños tienen sensaciones placenteras en su propio cuerpo, sentimientos amorosos hacia otras personas, pensamientos relacionados con la sexualidad y preguntas sobre temas como la reproducción y las diferencias entre hombres y mujeres.

Por nuestra experiencia como psicólogas trabajando con los niños y sus familias, hemos constatado que muchas veces la sexualidad de los más pequeños desconcierta a los adultos. A veces los padres se ven en situaciones embarazosas, en las cuales no saben si hay que reprimir un comportamiento o mirar para otro lado,
si el niño es “un espabilado” porque se masturba o si es “muy bueno” porque no lo hace, si es “malicioso” porque hace preguntas incómodas o si es “un maleducado” porque pregunta delante de las visitas…  En definitiva, la sexualidad puede crear confusión y cierta incomodidad.

Otro de los objetivos principales de este libro es dar a la familia algunas ideas básicas para comprender mejor la evolución de la sexualidad a lo largo de la infancia, de manera que los padres puedan facilitar a los niños un adecuado desarrollo psicosexual y ellos mismos sentirse más seguros en la difícil tarea de educar.

A partir del tercer tema comenzamos de lleno con el desarrollo evolutivo del niño, que se irá desglosando por bloques de edad.

El tercer capítulo abarca al niño de 0 a 2 años, y nos centramos especialmente en describir la primera relación madre-hijo por la importancia que tiene en el desarrollo emocional del niño y, por tanto, en sus relaciones posteriores. También hablamos del placer sensual y de cómo facilitarle al niño experiencias positivas en esta etapa de su vida. Finalmente abordamos el control de esfínteres con la consiguiente sensación de control y autonomía que proporciona al niño.

El cuarto capítulo comprende el desarrollo entre los 3 y los 5 años, con todas las experiencias de curiosidad y exploración características de este período: las preguntas, los juegos… y la actitud más apropiada de los padres frente a este despliegue de actividad de los más pequeños. Los niños de esta edad están en plena ebullición, descubriendo el mundo que los rodea pero también su propio cuerpo, es el momento para empezar a inculcar la importancia de la intimidad.

El capítulo quinto habla del niño en edad escolar, desde los 6 a los 9 años, haciendo hincapié en el desarrollo de una buena autoestima a estas edades para influir positivamente en la futura sexualidad adulta. Tradicionalmente se ha pensado que a esta edad los niños pierden interés en la sexualidad, pero lo cierto es que el desarrollo psicosexual continúa aunque las manifestaciones de la sexualidad no sean tan espontáneas como en la fase anterior ni tan evidentes como lo serán en la fase siguiente.

El capítulo seis está dedicado a la pubertad, es decir, ese período de transición entre la infancia y la adolescencia. La pubertad supone grandes cambios a nivel físico, de pensamiento, sentimientos, intereses y, por supuesto, en la sexualidad. Abordamos todos estos aspectos que afectan a los púberes pero también la repercusión que tienen en los padres y en la vida familiar, centrándonos en los puntos en los que creemos que se debe focalizar la educación sexual en esta etapa.

Después de este recorrido por el desarrollo psicosexual de la infancia, decidimos incluir un capítulo, el séptimo, sobre el difícil tema del abuso sexual, delimitando el concepto y describiendo los síntomas que puede presentar un niño que está siendo víctima de abuso para que padres y cuidadores puedan reconocer la situación y actuar lo antes posible. En este tema cinco también hablamos de las consecuencias del abuso a largo plazo y de las claves de la prevención, ya que los padres tienen especial relevancia como formadores transmitiendo a los niños la seguridad en sí mismos y la información necesaria para que puedan protegerse lo mejor posible.

El capítulo número ocho está dedicado íntegramente a responder a las preguntas más frecuentes que hacen los padres en relación a la sexualidad de sus hijos.