El amor y otras drogas

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reflexion-pelicula-el-amor-y-otras-drogas-Edward ZwickHoy os presentamos una reflexión que Sandra Toribio, psicóloga-psicoterapeuta, nos hace sobre la película “El amor y otras drogas”,  dirigida por Edward Zwick en el año 2010.
 
SINOPSIS
1996. Jamie Randall es ambicioso, seductor, insistente, seguro de sí mismo. Cuando pierde su trabajo como vendedor de productos de electrónica, pasa a ser comercial de una conocida farmacéutica, y en su lucha por conseguir hacerse con
parte del mercado, conoce a Maggie, una atractiva joven que padece la enfermedad de Parkinson. De repente, separarse de ella se convierte en una misión imposible…

LA PELÍCULA
Pensemos en el título de la película: “Amor… y otras drogas”. Entonces,… ¿eso significa que el amor es una droga? De sobra conocidos por todos son los reportajes o noticias que hablan del amor como adicción. Sin duda, la fase de enamoramiento tiene mucho de “enganche”. Como dice Mariela Michelena (2008):
“En ocasiones el amor tiraniza e intoxica como una droga, crea
dependencia y provoca síndrome de abstinencia con todos sus derivados:
angustia, insomnio, pérdida de apetito, náuseas, opresión en el pecho ¡y una
tristeza horrible cuando no se tiene cerca al objeto adictivo! Son los casos en
los que la relación con el otro se transforma en una adicción.”
Quizás decir que el amor sea una droga sea demasiado… pero no cabe duda de que “engancha”, probablemente por lo bien que nos hace sentir.
En este caso, las dos “víctimas” de esta “peligrosa sustancia” tienen diferentes dificultades de antemano: Jamie nunca antes había podido elegir a una mujer (a una sóla, quiero decir) y Maggie no quiere ataduras. En el fondo, una misma dificultad compartida que parece ser lo que les une: La falta de poder comprometerse.
A pesar de sus resistencias, lo pasan bien juntos, se divierten, se gustan, quieren estar el uno con el otro y el sexo entre ellos es maravilloso. Inevitablemente empiezan a pasar cada vez más tiempo juntos… y a Maggie,
sobretodo ella, se le hace difícil esta nueva situación de “intimidad”. Pero… exploremos un poco más acerca de los personajes…
¿Por qué Jamie no podía comprometerse?
Quizás detrás de esa fachada de seductor haya un hijo que siempre sintió no ser lo suficiente para sus padres, no poder cumplir con sus expectativas; un atractivo joven que, sin embargo, parece no terminar de creerse su encanto y potencial; alguien que necesita el reconocimiento de los demás para sentirse valioso.
Jamie nunca se había enamorado.
¿Por qué Maggie no puede comprometerse?
Sin duda, su miedo a amar y ser amada tiene mucho que ver con su enfermedad: empieza a ser consciente  de las limitaciones y no quiere depender de nadie. Le aterroriza querer, amar… y necesitar de un otro. En cuanto aparece un atisbo de momento de intimidad con Jamia, utiliza el sexo como barrera: así parece que disminuye el peligro.
Maggie no quiere enamorarse.
OTRAS DROGAS…
Como telón de fondo de la película aparecen las farmacéuticas y cómo sus vendedores hacen todo lo posible (y casi lo imposible) porque los médicos del sistema sanitario receten “sus” medicamentos – y no los de la competencia. El Prozac y la Viagra (y la revolución que esta última supuso) son también protagonistas indiscutibles de este filme.
Y EL AMOR
Sí, ésta es una comedia romántica. Pero es también algo más. Es el retrato de dos jóvenes que tratan de encajar con sus conflictos, dificultades, historias pasadas… Una pareja donde hay un tercer compañero de viaje: El Parkinson. Maggie tiene sólo 26 años y ya padece esta enfermedad: tiene “días buenos”  y “días malos”… Pero la terrible dolencia neurodegenerativa (de la que alguien en la película dice: “no es una enfermedad… es una novela rusa”), que conllevaba la pérdida de facultades de forma irreversible a medida que pasa el tiempo, hará que Maggie y Jamie se planteen su relación incluyendo esta variable: ¿Querrá – o podrá – Jamie estar con una chica que padezca esta enfermedad, con todo lo que eso supone? ¿Podrá – o querrá – Maggie establecer un vínculo con alguien exitoso y emprendedor, por el que todas suspiran?
* Mariela Michelena es psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica de Madrid.
Sandra Toribio- sandratoribio@psicoterapiarelacional.com