Los peligros de la felicidad

Los peligros de la felicidad

Los peligros de la felicidad¿Soy feliz? ¿soy suficientemente feliz? ¿lo podría ser más? ¿soy tan feliz como los demás? A más preguntas de este tipo más fácil es caer en la angustia. La meta es tan abstracta y tan difícil de definir que rondar a estas preguntas mucho tiempo es una papeleta segura para caer en la decepción y la depresión.

Pero, ¿qué se sabe de la felicidad? Según estudios científicos la felicidad puede empalagar, y cuando menos interferir en la vida. Empalaga, seguramente, cuando eres “tan feliz” que ya no necesitas nada más, te apalancas, te acomodas en un estado de bienestar. Interfiere cuando lleva a conductas de riesgo, probar de todo,
aventuras mal calculadas… Una felicidad subida puede constituir una condición clínica de hipomanía o manía, caracterizado por un persistente estado de alegría y optimismo y ausencia relativa de afectos negativos. De esta manera, está claro que todo va sobre ruedas.
¿Conocemos a personas que sean súper felices? ¿Existen? En general, todas las personas tienen sus momentos, y diferentes sentimientos dependiendo de las circunstancias por las que estén atravesando. Es obvio que la felicidad no es todo lo que se expone en las redes sociales. Tampoco es creíble la frase “todo me va fenomental, estoy muy feliz” de alguien con el que no tienes la suficiente confianza como para que tener una conversación más íntima. Y por supuesto, uno no puede confiar en la visión de la familia, pareja, o persona que está tan estupenda fuera de casa, ya que cuando entra en ella, las paredes de su casa te impiden ver lo que realmente sucede dentro. Así que lo que sí sabemos es que hay pocos tan felices como los pacientes bipolares en fase maniaca.
Hay que entender que la felicidad no es siempre apropiada y adaptativa en todo lugar y en cualquier tiempo.  Se sabe que una persona alegre y optimista puede ser mas confiada y creída que una mas miedosa o pesimista, que es capaz de detectar amenazas potenciales y posibles engaños, porque son mas escépticos. No siempre se puede andar por ahí alegremente. A los optimistas, hay estudios que avalan que les cuesta más asimilar cosas nuevas y apreciar los detalles, se suelen acomodar a lo ya saben y esteriotipado.
La felicidad tampoco es necesariamente una bendición para aquellos que los rodean. Son personas que están mas concentradas en lo suyo, se percatan menos de los detalles, van mas de sobrados y parecen ser más
superficiales que aquellas personas más pesimistas.
La directriz que marca la meta de hoy en día es la persecución de la tan ansiada felicidad. Todos tenemos derecho a la felicidad, sí, pero tenemos que ser conscientes de sus paradojas y su lado más oscuro. Y esa búsqueda ansiada trae parejo también la decepción, la soledad, y la depresión. Eso puede pasar, al igual que cuando se sale una noche pensando que sea la mejor, la más divertida,  tenemos comprobado que uno en general acaba decepcionado o desilusionado. La otra opción es salir a pasarlo bien, sin más pretensiones, las expectativas están más ajustadas, y se suele cumplir en mayor número de veces que el hecho de que sea la mejor noche de nuestra vida.
Parece más sensato que lo mejor que se puede hacer es dejar esa búsqueda de la felicidad y ocuparse de la vida, que no es poco. Mejor es intentar buscar un sentido y objetivos a nuestra vida, lo cual incluye, insatisfacciones, incomodidades, y plantearse actividades no del todo placenteras, pero que otorgan profundidad y experiencias valiosas a nosotros y a aquellos que nos rodean. Eso es también apostar por no pretender eliminar las emociones negativas, sino aceptarlas como parte de nuestra existencia. Darles un lugar positivo, ya que nos ayudan en muchos momentos de nuestro crecimiento, por ejemplo, darnos cuenta de las cosas que son realmente importantes para  nosotros. Las emociones negativas sirven como transición en los cambios, que siempre aportan y añaden elementos a nuestra identidad. También provocan momentos de descanso, de reflexión, de introspección en nuestro camino por la vida. Nada de esto es nuevo, simplemente sabemos que la vida no es un camino recto y sin obstáculos. Existen valles, montañas, subidas y bajadas, en el camino te puedes encontrar piedras,  flores, árboles, puedes recorrer curvas o andar grandes rectas. La vida está llena de paisajes, cada uno de ellos diferentes. Ser feliz no siempre es la mejor opción y estar triste no siempre es para preocuparse. ¿Para qué ser feliz si puedes ser normal?

Mónica Calzada Pereira

Referencia:
La psicología positiva y sus amigos: en evidencia. Marino Pérez-Álvarez