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Trastornos de la alimentación. Toda ayuda es buena

El OBJETIVO de este artículo es dar algunas pautas para que los niños crezcan teniendo una buena relación con la comida y vivan el alimentarse como una experiencia placentera, evitando que se puedan generar trastornos de la alimentación.

Si la comida no supone un conflicto durante toda la infancia será más difícil que lo sea en la adolescencia, lo que se traduce en trastornos de la alimentación.

a)¿ POR QUÉ A LOS PADRES NOS PREOCUPA TANTO LA ALIMENTACIÓN?

Cuando tenemos un hijo, los padres nos enfrentamos a muchos retos en su desarrollo: Que consiga dormir toda la noche, que aprenda a hablar para poder comunicarse, el control de esfínteres y un largo etcétera que durará muchos años.
La alimentación es uno de esos retos que además, pasa por muchas etapas y momentos diferentes.
Sentimos que es nuestra responsabilidad. Desde que el niño nace, que sobreviva depende de sus padres, la alimentación es una necesidad básica, por eso los padres están tan pendientes de ello. Esto forma parte del deseo de ser buenos padres, por eso cuando hay alguna dificultad los padres pueden sentir que no están a la altura.. Para los padres y madres, los trastornos de la alimentación, puede significar un rechazo hacia ellos mismos sin darse cuenta. Si yo estoy una hora en la cocina preparando algo con todo mi cariño y el niño lo rechaza,puedo vivirlo como un rechazo hacia mí… Cuando el niño tiene un año aproximadamente y comienza a caminar el interés por la comida puede disminuir, no sólo porque la ganancia de peso sea más lenta a partir de ese momento sino porque empieza a tener nuevos intereses. Ya puede caminar y la curiosidad por descubrir hasta dónde puede llegar y las cosas que tiene a su alrededor cobran mayor importancia. Además a partir de los dos años aproximadamente cobra mucha importancia el querer hacer las cosas solo, así empieza un proceso de independencia que le hará sentirse mayor y bien consigo mismo. Es muy importante en ese momento que los padres respeten este proceso en todas las áreas (querer vestirse sólo, querer imitar las cosas que hacen papa y mamá…..). En el área de la alimentación el niño querrá comer sólo, querrá coger él la cuchara, experimentar con la comida etc. Es un buen momento para que los padres frenen el impulso de querer ayudar al niño y dejen que vaya practicando solo. Le darán así la oportunidad de comenzar un proceso de independencia muy importante en esta etapa del desarrollo. No hay nada que le haga sentir más orgulloso a un niño que ver que es capaz de hacer las cosas solo.
Mitos que hemos escuchado desde niños. Desde que nacemos recibimos multitud de mensajes de nuestros padres, abuelos… que se convierten en creencias que hacemos nuestras sin cuestionarnos sobre ellas en muchas ocasiones. Hay que comerse todo lo que hay en el plato, si no comes no vas a crecer, las espinacas te hacen tan fuerte como Popeye… Tendemos a repetir lo que hemos oído desde niños a nuestros padres.
Los niños más pequeños o menuditos no están así por no comer sino que comen poco precisamente porque son así. No crecerán más por comer más, en todo caso, crecerán lo mismo pero serán gordos.
b) ALGUNAS COSAS IMPORTANTES QUE NO DEBEMOS HACER​ PARA EVITAR LOS LLAMADOS TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN
Dentro de las prácticas alteradas para alimentar al niño encontramos las siguientes:
1. Alimentación nocturna: intentan alimentar al niño durmiendo o con mucho sueño porque comió poco. Esto ocurre muchas veces con los niños más pequeños, los padres los alimentan por la noche y se meten en un círculo vicioso. Si come por la noche tendrá menos hambre por la mañana.

2. Perseguir al niño intentando que coma lo que sea. Hay padres que tienen una paciencia infinita y van detrás con el tenedor, son capaces de estar más de una hora para que el niño como 3 cucharadas más.

3. Alimentación forzada: abriéndole la boca o tapando la nariz. Eso no sólo no evitará trastornos de la alimentación si no que puede generar otro tipo de trastornos. Imaginemos solo por un momento si a nosotros como adultos nos hacen algo parecido sin que nos guste algo o cuando ya estamos llenos y no podemos más.

4. Distracción: las comidas son con el niño entretenido en otra cosa. (El móvil, la tv, el avioncito, esta por papá, esta por mamá…..) el mismo niño puede acabar provocando estas situaciones, sé que mamá y papá me miran y juegan a la hora de comer, cuanto más se alargué esta situación más caso me hacen. Los juegos los dejamos para otro momento.

6. Comidas prolongadas de más de 40 minutos. Un niño pequeño es incapaz de estar sentado demasiado tiempo. La hora de la comida debe tener un límite. Una vez que se acaba ese tiempo retiramos el plato aunque no se lo haya acabado. Si ha comido poco ya merendará un poco más.

7. Premios y castigos: no relacionar la comida con premios y castigos. “Si te comes todo te compro unos cromos”, “si no te comes todo te quedas sin postre”. El riesgo que corremos es que el niño coma para conseguir el premio o por miedo a perder algo que le gusta, no porque sienta hambre.

8. No culpabilizar al niño por no comer: Él no es culpable de nada, el centro del apetito en el cerebro es el que le está ordenando no comer. Los riesgos de intentar que coma a toda costa es que el niño poco a poco dejará de reconocer la sensación de “tengo hambre” y ” estoy lleno”.

c)  PAUTAS QUE SI AYUDAN A TENER BUENA RELACIÓN CON LA COMIDA Y EVITAR LOS TRASTORNOS CON LA ALIMENTACIÓN

a. Desde que nace, el niño tiene la capacidad de sentir cuando tiene hambre y cuando está lleno. Dejarnos guiar por el instinto del niño es fundamental.  Igual que no podemos sentir el frio, el calor, el dolor etc. de otra persona tampoco podemos sentir cuando el niño se siente lleno. El único que lo sabe es él, respetemos sus sensaciones sin imponer las nuestras.

b. ¿Qué debemos hacer si el niño rechaza ciertos alimentos?. Lo primero no considerarlo dentro de los trastornos de la alimentación. Los niños pasan por diferentes etapas, es muy común que durante unos meses les guste mucho una comida y luego deje de gustarles. Respetar que esto va a ocurrir y no insistir. Lo más probable es que en muy poco tiempo vuelva a comer ese plato que antes evitaba. Algunos padres se quejan de que sus hijos no les gustan las verduras, el pescado… ir introduciendo poco a poco estos alimentos. Si no le gustan las judías no le pongo un plato lleno, le pongo 4.

c. Establecer unos buenos límites en relación a la alimentación.
– Hacer una comida para todos igual, si al niño no le gusta le invitaremos a probar pero sin obligarle. No le hacemos una comida diferente. A muchos padres les angustia que el niño se quede sin comer, no les pasa nada por comer poco en una comida, ya comerá más en la siguiente.
– Como padres somos modelos de nuestros hijos, tenderán a imitarnos en aquello que hagamos, somos las figuras más importantes para ellos. Si nosotros comemos de todo lo más probable es que acaben haciendo lo mismo.
d. Diferencias que aparecen en casa y en el colegio ¿porque se dan? Es muy frecuente que escuchemos a los padres decir que los niños aprenden a comer de todo cuando van al colegio. En cierta manera es cierto porque en el colegio hay características diferentes a casa:
– están con sus compañeros y los niños aprenden por imitación. Si mi amiga lo prueba yo también.
– en el cole no me cambian la comida, si no me gusta lo que hay sé que no me van a hacer otra cosa.
– hay un tiempo establecido, si no me doy prisa me pierdo el patio.
– las cantidades normalmente están muy adaptadas a la edad del niño.e. Promover un estilo de vida saludable
-Intentar comer en familia, será un buen momento para charlar y contarnos como nos ha ido el día.
– No encender la tv, aprovechemos para hablar en familia.
– Evitar la obesidad estimulando el ejercicio físico y evitando en la  medida de lo posible la bollería industrial y chucherías.
– A la hora de elegir la cantidad que le ponemos en el plato al niño tener en cuenta: su edad, su tamaño y el apetito que tenga.
f. Reflexionar acerca de la relación que tenemos los padres con la comida y nuestro cuerpo
      Quizás este es uno de los puntos más importante de todos. Reflexionar como padres como nos sentimos con nuestro propio cuerpo, ¿nos criticamos?, ¿hacemos constantemente dieta? ¿Nos fijamos en el aspecto físico de los demás dejando a un lado otros?, ¿Criticamos a otros por su cuerpo? Si estar delgado se convierte en un tema conflictivo para alguno de los padres es muy probable que el niño sienta que esto es algo muy importante (si mi madre sufre por esto será porque es muy importante estar delgado) Los niños pasan muchas horas con nosotros, somos las personas más importantes para ellos, como no van a imitarnos.
g. Reflexionar acerca de la relación que tenemos con nuestros hijos
      Muchos padres tienden a pensar que si dejan que el niño decida sobre algunas cosas este acabará saliéndose con la suya. Además temen que a medida que pasen los años será mucho peor. Los niños pasan la mayoría del día dirigidos por los adultos, en el colegio por ejemplo, solo tienen el rato de patio para decidir a que juegan o con quien, lo demás suele estar bastante dirigido por el profesor. Dejarles elegir algunas cosas les puede ayudar a sentirse bien con ellos mismos: que camiseta te quieres poner, que juego te quieres comprar, a quien quieres invitar a tu cumpleaños… Con respecto a la alimentación sería bueno que el niño pudiera decidir cuanta cantidad come y aceptar que algunas cosas les van a gustar más que otras. Eso siempre será algo mínimo comparado con luchar contra los trastornos de la alimentación. Tiene muchos años por delante para aprender a comer de todo.  No se aprende a leer y escribir en dos días. Con la comida sucederá lo mismo. Como padres tenemos que reflexionar sobre que batallas merece la pena luchar. Una situación que provoca tensión día tras día a largo plazo puede convertirse en un conflicto más difícil de solucionar.
Berta Ponce
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