El cambio

bienestar interior
bienestar interiorLa búsqueda de éxito y fama, acumular cosas materiales, entrar en esa espiral no trae aparejado la felicidad ni el bienestar interior, tampoco atrae el estar a gusto consigo mismo, ni el disfrute por lo que se tiene.  Un alto nivel de actividades y ritmo sin freno conlleva estrés que provoca elecciones equivocadas, que atrae enfermedades psicosomáticas, insatisfacción permanente y el desconocimiento de uno mismo. Porque, por supuesto, no queda ni un minuto libre para conectar con nuestros sentimientos o emociones en el día a día y escuchar nuestras necesidades verdaderas.
Hay personas que no tienen tiempo para vivir. Son personas que lo llenan todo para no sentirse vacíos. Está todo programado, cada minuto, sin espacio para la improvisación, o para estar en el aquí y ahora, para poder darse un margen y conectar consigo mismo. Está todo en función y para… “lo que esperan de mi, lo que debo hacer… “
El problema para el cambio y conseguir el éxito no es solo el miedo al fracaso sino el conformismo. El hecho de solo cumplir con las expectativas que en su día los demás pusieron en uno, y no plantearse cuales son las expectativas  propias. Además hay que añadir que para el cambio hay que tener voluntad para realizar las cosas  que uno piensa, y siendo más o menos conscientes todos tenemos “las excusas” para no hacerlas. El paso al acto siempre es lo más difícil.  Está claro que es importante tener un objetivo, un propósito en la vida, pero además ser perseverante y disciplinado para conseguirlo. Sabemos que los propósitos solo tienen sentido si se ponen en marcha, si se materializan. Y hay que entender que el verdadero peligro es dejar pasar las oportunidades, no luchar por ellas, por que ahí es desde donde radica la derrota o el fracaso. Para que eso no suceda puedes pedirte más a ti mismo, tomar las riendas de tu vida, conocer tus recursos e ir más allá. Ser una persona activa en las elecciones que se den en tu camino. El hecho de añorar un mundo mejor pero no hacer nada para cambiarlo no tiene ningún sentido. Una de dos, o aceptas tu realidad, o te implicas en modificarla. Y no hay más. Si existe la queja que siempre sirva para cambiar en algo. Para moverse es necesario encontrar la fuerza perdida a través de la confianza y de la creencia de que sí somos capaces de transformar las cosas, de influir en ellas,  y tener una actitud activa ante las circunstancias que nos suceden.
Sometidos a nuestra educación construimos un programa para nuestra vida, un guión, una forma de interpretar el mundo que nos rodea, acorde a lo que se debe y no se debe hacer. Aunque eso es solo acomodarse a las prescripciones que otros han pensado por nosotros, sin darle una vuelta a esas reglas, sin salir de la zona de confort que ofrece tener esas ideas de forma rígida.
La vida es riesgo. Y podemos concedernos el derecho de vivir con intensidad y compromiso con cada minuto de nuestra existencia, o no. Podemos romper con los mandatos y guiones que no estén acordes con nosotros mismos, o no. Sabemos que hay personas que existen, pero que no viven, no tienen vidas propias sino marcadas. Son personas con tanto miedo que viven solo para controlar. Controlar no pasarlo mal, huir del dolor y sentirse protegidas en rutinas compulsivas, en analizar tanto todo que solo piensan y se olvidan de sentir, de experimentar, en resumen, de vivir. El éxito es vivir.
Piensa que somos los protagonistas de nuestra vida y, de una forma u otra, elegimos lo que estamos viviendo en cada momento. Nos damos permiso para unas cosas y no para otras, tomamos riesgos o no. Sentimos o pensamos. Pero lo que tenemos que tener presente siempre es que la única constante en la vida es el cambio, y que podemos elegir entre pelearnos o fluir con él.

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El camino del éxito

Mónica Calzada Pereira