El test del marshmallow es un test que se utiliza en niños de entre 4 o 5 años que mide la capacidad de demorar un premio para recibir uno mayor. Se establece como uno de los factores que predice el éxito en una persona, tanto a nivel académico como social.  El experimento es decirles a los niños que si esperan a comerse la golosina 20mn, en vez de una tendrán dos como recompensa. En general, un tercio de los niños esperarán para obtener su premio.

¿Los niños saben esperar para tener un premio mejor? ¿O actualmente las gratificaciones son inmediatas y están acostumbrados a obtener aquello que piden en el momento en que lo hacen? ¿Sirve de algo enseñarles a esperar?
El enlace que está más abajo es un vídeo en el que se  puede observar cómo funciona el experimento, y cúales son las estregias que utilizan los niños para controlar sus impulsos, en aquellos que lo hacen.  Es curioso darse cuenta de los recursos que tienen para controlar su deseo de comer la golosina que tienen en el plato en  espera de su premio final.
Estudios realizados señalan que los niños que en este test logran esperar, y por tanto, se llevan las dos golosinas prometidas en vez de una, será un predictor de mayor éxito en la vida. Cuando esos niños llegan a ser adultos tendrán una capacidad mayor para conseguir aquellos propósitos que se planteen en su vida a medio o largo plazo. Por tanto, mejores resultados académicos, mejores relaciones interpersonales… De adultos utlizarán estrategias efectivas para poder llevar a cabo sus objetivos sin tirar la toalla antes.
La gratificación diferida es una de las características que componen la inteligencia emocional, el saber esperar para obtener un premio mejor que el que se pueda obtener de inmediato, es un aspecto importante a enseñar a los niños. Ayudarles con estrategias para poder ir adquiriendo mayor autocontrol y manejo de los deseos para alcanzar su prósito.
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