Hoy os presentamos un vídeo, “El maltrato sutil”, que por
medio de un pequeño cuento nos habla de los mensajes que recibimos desde que
nacemos, en este caso, las mujeres. Mensajes que se van trasmitiendo de generación
en generación y que nos llegan a través de la familia y de la sociedad en la
que vivimos.

 

El vídeo hace hincapié en lo físico, en la importancia que
se le da a la belleza y el daño que puede hacernos eso a las mujeres. Solo hace
falta ver un rato la TV o una revista para ver la cantidad de anuncios donde se
nos trasmite lo importante que es estar guapa, delgada, joven.….. Y no solo eso,
sino además todo ese sacrificio es para
gustar a los demás.
De esta manera todos
vamos creando “Un ideal” de lo que es ser mujer, donde la autoestima de
las mujeres se balanceará hacia un lado o hacia otro dependiendo si cumplimos o
no con ese ideal y  convirtiéndose para
muchas en una lucha por ser aceptadas y reconocidas. Una lucha que parece no
tener limite.
Pero lo físico es solo un factor entre muchos otros y todos
los factores se influyen entre sí. Nacemos en una familia que ya tiene unas
expectativas sobre nosotras. Nuestros padres y madres nos trasmiten mensajes de
múltiples formas sobre lo que está bien o mal, lo que una mujer debe o no debe
hacer. Estos mensajes van generando creencias bajo las que vemos el mundo en el
que vivimos.
Y aunque no podemos generalizar porque cada mujer es
diferente dependiendo de múltiples variables (historia, familia, temperamento….)
si podemos decir que hay una tendencia social que nos muestra un modelo de
mujer determinado. Ciertas cosas cobran especial importancia para nosotras y
los demás: Ser buenas y tranquilas ya desde niñas, estar guapas y atractivas,  ser aceptadas por los demás, cuidar de la
familia y amigos,  conseguir una pareja,
ser madres, no mostrarnos hostiles o agresivas….
¿Qué ocurre cuando nos apartamos de ese modelo?, ¿Cómo nos
sentimos nosotras?, ¿Cómo nos ven los demás?
Sin lugar a dudas apartarnos del modelo no es nada fácil, la
culpa nos acompañará y también la sensación de ir contracorriente, porque
separarnos de lo que nos han dicho que es lo correcto acarrea sentirnos
diferentes, correr el peligro de no gustar a los demás. Difícil ambivalencia
con la que tenemos que lidiar cada día.
Como mujeres de esta generación podemos aportar nuestro
granito de arena para ir creando nuestro propio modelo de ser mujeres hoy,  un modelo donde podamos ser más nosotras
mismas, donde haya espacio para reflexionar sobre cómo estamos viviendo y
también para conectar con nuestros sentimientos y emociones.
Un modelo donde podamos reconocer nuestras inseguridades y
miedos (a estar solas, al ridículo, al que dirán, a no ser comprendidas…..)
entender que muchos de ellos tienen su raíz en la cultura y en nuestra propia familia.
Un modelo donde podamos cuidar de los demás pero también
cuidarnos a nosotras mismas pero como algo prioritario no que quede para lo
último de la lista. Este auto cuidado pasa porque nos podamos valorar en otros
ámbitos como el profesional, intelectual o cualquier otro interés que sea
importante para una, no solo en el de la maternidad, el cuidado de los otros o
en el cuidado del físico.
Un modelo donde nos podamos cuestionar nuestras creencias y
como pensamos, donde podamos pensar sobre las ambivalencias que nos acompañan,
tratando de buscar opciones que nos generen mayor bienestar.

 

Podemos pues empezar por nosotras mismas y nuestros hijos
sabiendo que nuestra conducta y la de nuestras parejas influirá en la formación
de su identidad, en su manera de actuar y en la forma en que se relacionen
consigo mismos y con los demás.
Berta Ponce

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El maltrato sutil