Hoy os presentamos un artículo que habla de como ayudar a los niños a adquirir buenos modales. En él encontraréis como manejar el castigo así como algunas alternativas que son útiles en muchos momentos. 

Una de las
preocupaciones más frecuentes que tienen los padres de hoy en día tiene que ver
con la disciplina de sus hijos.  Los
padres saben que tener buenos modales es importante desde que el niño es pequeño,
la sociedad en la que vivimos está llena de reglas a las que hay que adaptarse.

Entre los 2
y 3 años aproximadamente el niño empieza a poner a prueba los limites, mediante
esta exploración el niño irá descubriendo que está permitido y que no. De esta
forma irá entendiendo el mundo en el que vive. Podemos empezar a enseñarle
buenos modales sabiendo que es aún muy pequeño, si está cansado o con hambre se
quejará, si está aburrido puede armar jaleo…. Insistir en esos momentos en que
por ejemplo diga gracias, por favor,  de
un beso etc.  solo servirá para aumentar
la tensión.
A partir de
los 4 o 5 años el niño empieza a aprender las normas básicas de comportamiento,
cada vez sabrá mejor que se espera de él en diferentes ocasiones. Es una buena
edad para aprovechar las oportunidades que aparezcan para expresar buenos
modales (vamos en el autobús y dejamos sentarse a alguien mayor, damos las
gracias en la tienda, llamamos a su amigo cuando está malito, ayudamos a la
abuela en algo que necesite, tiramos este papel a la basura etc.)
Si
trasmitimos al niño que los buenos modales le ayudarán en muchas situaciones y
en las relaciones con los demás,  lo
verán como algo que va más allá que una tarea que han de aprender.
¿Hay que castigar?
Muchos de
los que somos padres hoy tuvimos padres, abuelos…… con un estilo educativo
autoritario donde el castigo era una de las herramientas más usada.
Si bien es
verdad que el castigo hace obedecer a la autoridad también lo es que uno lo
hace por miedo a las consecuencias. Pero, ¿Es eficaz para interiorizar el
autodominio? Es decir, ¿Será el niño capaz de controlar ciertos comportamientos
sin el castigo como consecuencia?
Que los
padres critiquen o castiguen el comportamiento podrá impedir que el niño haga
algo mal pero no lo hará desear
hacer las cosas bien. Además cada niño responderá al castigo de manera
diferente dependiendo de su temperamento y de la relación que tenga con sus
padres.
  Los psicólogos que trabajamos con niños nos
encontramos muy frecuentemente con padres que repiten una y otra vez ciertas
pautas de educación aunque estas muchas veces no den resultados. Simplemente
son las pautas que aprendieron de niños viendo a sus padres. Una de ellas es el
castigo que usado muy frecuentemente pierde toda su eficacia. Adquirir otros
recursos  alternativos al castigo les
podrá ayudar  a tener mejores resultados.
Algunas herramientas alternativas al
castigo que producen muy buenos resultados

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El ejemplo de los padres será la pieza clave para ir
adquiriendo disciplina y buenos modales,  si los padres no predican con el ejemplo será
difícil que los niños adquieran aquello que se les quiere enseñar (Ej: no puedo pedirte que no grites si lo
estoy haciendo yo).
Cuanto más pequeño es el niño más le influye la conducta de sus padres,
el amor que tiene por ellos le impulsará a imitarles y tenderá a identificarse
con los rasgos de estos.
Esto requiere que los padres observen su conducta de cerca, esforzándose
en controlar aquellas reacciones que no quieren que sus hijos imiten.
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Los refuerzos positivos funcionan como una de las mejores
herramientas. Con ellos trasmitimos al niño todas nuestras emociones positivas ( Ej: 
Pedrito hoy me puse muy contenta cuando vi como ayudabas a tu hermanita
a vestirse, realmente estoy muy orgullosa de ti).
No hay nada más agradable para un niño que sus padres le expresen y se
muestren contentos de su comportamiento.
–       Establecer límites claros, si los padres se ponen a pensar  que cosas funcionan bien en su casa se darán
cuenta que normalmente son las que están más claras y se repiten siempre de la
misma manera, hay padres por ejemplo,
 que tienen claro que los niños no han de
jugar a videojuegos durante la semana, dejando el fin de semana para hacerlo.
Si esta norma la comparten ambos padres y se tiene clara, no llevará a
conflictos con los niños. Los problemas suelen aparecer cuando los padres
dudan, no están de acuerdo entre ellos o las reglas son diferentes a cada
momento.
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Será
bueno para el niño que pueda escuchar
cómo se siente su padre o madre
cuando estén molestos con algo que ha
pasado. (Ej: Pablito, cuando me hablas de
esa manera y con ese tono de voz me siento triste, no me gusta que me trates
así. Sé que puedes decirme lo mismo de otra manera. Yo tendré más ganas de
escucharte entonces, ¿lo intentas de nuevo?).
Esto dará la oportunidad al niño de ir
aprendiendo a ponerse en el lugar del
otro,
algo que es muy importante para las relaciones que vaya estableciendo con los
demás.                
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A
veces  el niño puede estar  demasiado irritado o enfadado ( sobre todo
cuando son más pequeños), de nada servirá que tratemos de hacerle razonar en
ese momento, primero hemos de ayudarle a calmarse y una vez este tranquilo  podemos
ayudarle a evaluar su
conducta
correctamente
, recordando con él lo que ha sucedido, ayudándole a
interpretar su conducta y la de los demás, hablando de como se ha sentido él y
como pueden haberse sentido los otros y pensando juntos que podía haber hecho
diferente. De esta manera podrá ir adquiriendo recursos para próximas veces.
Adquirir
disciplina y buenos modales es una parte importante de la educación de nuestros
hijos, es un proceso lento que requiere mucha práctica, tiempo y paciencia.
El poeta
español Gabriel Celaya nos  habla de ello
en uno de sus poemas:
Educar
Educar
es lo mismo que poner un motor a una barca……
hay
que medir, pensar, equilibrar…
… y
poner todo en marcha.
Pero
para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino…
un
poco de pirata…
un
poco de poeta…
Y
un kilo y medio de paciencia concentrada.
Pero
es consolador soñar mientras uno trabaja,
que
ese barco, ese niño irá muy lejos por el agua.
Soñar
que ese navío llevará nuestra carga de
Palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar
que cuando un día este durmiendo
nuestra
propia barca, en barcos nuevos seguirá
nuestra
bandera enarbolada.

 Berta Ponce Martín